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MÚSICA ZONA DE PRENSA

Entrevista con Marisa Valle Roso: sensibilidad crítica que da voz a lo invisible

Marisa Valle Roso es una de las voces más singulares y comprometidas del panorama musical actual. Artista asturiana con una identidad profundamente arraigada en el folclore de su tierra. Su discurso artístico se sustenta en una sensibilidad crítica que da voz a lo invisible, con una clara vocación feminista, obrera y de memoria colectiva.

Autora e intérprete de su propia historia, obtuvo reconocimientos como el premio a la «Mejor Canción Asturiana del Año» o el «Premio de la Crítica RTPA». Asimismo, en 2017 su trabajo consciente (con colaboraciones de Rozalén y Víctor Manuel) fue premiado con el «Premio AMAS» a la Mejor Canción Folk, en 2023 fue nominada a «Premiu Camaretá al Meyor Cantar» por su disco Tonada, en 2024 puso música al documental Dans les Asturies, les mines ont uni les hommes y ese mismo año participó en el nuevo himno «Asturias» de Víctor Manuel, junto a artistas como Nacho Vegas, Leticia Baselgas y Chus Pedro, en una producción de RTPA con Paco Loco.

Su cuarto y nuevo disco Cenicientes es una historia que no quiere ser olvidada: la de la Asturias minera y sus grandes protagonistas, las mujeres. Aquellas que lucharon por sus derechos y que, sin saberlo, empezaron a sembrar el germen del primer movimiento feminista en España. De esto y mucho más tuvimos la oportunidad de platicar con Marisa Valle Roso.

Marisa Valle Roso

Hola, Marisa. Es siempre un gusto poder platicar con propuestas y agentes musicales tan lindas como tú, proyectos con gran voz, políticos, poéticos, ¿Cómo estás? Cómo te has sentido estos últimos días, estos meses desde septiembre que fue un mes muy especial para ti, cómo ha sido la vida para ti?

Marisa Valle Roso: la verdad que muy bien, muy feliz porque bueno, estoy presentando un proyecto que es muy mío, muy auténtico, con mucha identidad porque viene de un lugar pues muy particular, que es donde yo vivo: Asturias, la cuenca minera y cuento historias de allí de sus mujeres. Entonces, poder llevar eso por diferentes lugares, es un privilegio, llevo unos meses de mucha felicidad pudiendo compartirlo y desde que sé que voy a ir a México, Guadalajara, estoy como muy emocionada, porque era como un sueño que tenía ahí por cumplir. Es como, wow, mucha, mucha felicidad.

Estamos muy felices también de poderte recibir. Volviendo a cómo esta parte del proceso creativo que encierras en ‘Cenicientes’ y esa visibilidad de la cual hablas, que creo que es muy importante destacarla ¿Cómo fue todo este proceso creativo a lo mejor tan catártico, quizás doloroso, al mismo tiempo liberador, qué tan retador fue para ti poder de armar este rompecabezas tan bonito de 10 canciones?

Marisa Valle Roso: Bueno, pues lo típico que te presentas ante un proyecto que quieres hacer, un nuevo disco y no sabes por dónde empezar, no sabes que hacer. Estuve tirando canciones durante muchos meses, vi que no encontraba mi lugar, no funcionaban las canciones, faltaba algo que me identificara. Incluso tuve una época como de bloqueo y de no saber qué hacer, hasta que vi que el plan era pensar quién soy, de dónde soy, qué es lo que me hace ser como soy. Porque eso es lo que tengo que contar en mi música que sea música de verdad y que salga de aquí adentro tendrá que hablar de mí, conocerme a mí, conocer dónde vivo y qué es lo que me rodea. Y al final, pues empecé a observar a mi alrededor y había cosas muy interesantes y muy inspiradoras.

Marisa Valle Roso: Para empezar, las mujeres que dieron nombre al disco, yo las llame Cenicientes del carbón que fueron bueno, unas mujeres de aquí de la cuenca minera donde yo vivo, que fueron claves en el 62, nos estamos remontando muchos años atrás, porque gracias a ellas, pues mejoraron las condiciones de los trabajadores mineros, yo soy de una zona minera. Gracias a la lucha, la reivindicación que ahí se organizaba a pesar de ser una época donde había mucha represión, las torturaban, las metían presas, las rapaban, eran historias del pueblo cercano a donde yo vivo, de hecho, cuando escribí la canción todavía, una de ellas quedaba viva. Cuando ya salió ya no, porque justo falleció en esos meses, pero al final era como el ejemplo de qué mujeres tengo aquí alrededor que no se conocen las historias de ellas y qué ganas de poder yo contarlas. Entonces encontré un lugar donde estaba feliz, donde me sentía identificada, porque al final, es decir, yo soy de aquí.

Marisa Valle Roso: Las mujeres que trabajaban en la mina no se les reconocía el trabajo, al final, ellas trabajaban igual que los hombres, pero como estaba mal visto, pues no se les reconoció durante mucho tiempo, lo hacían de manera ilegal. Quería contar también esas historias. Las mujeres del tren de la libertad que consiguieron que en España podamos seguir disfrutando un aborto libre. Al final, todo eso pasó aquí a mi alrededor.

Gracias por compartirnos esto. Felicidades por ese trasfondo, por la valentía de rememorar y darle nombre a todo esto, a través de tus canciones y darle música a estas historias. Es increíble como aún estamos demasiado atrasados, así que movimientos o iniciativas como la tuya a través de la música ayudan mucho a trabajar por tener un panorama muchísimo mejor. A través de Cenicientes, ¿Qué es lo que descubriste de ti misma? Ya a un grado más introspectivo, más personal.

Marisa Valle Roso: Yo creo que descubrí quizá el carácter que tengo, al final, es que las historias que nos rodean, las experiencias y todo lo que vivimos, nos hacen ser quiénes somos. Entonces, al final me encontré a mí misma con este disco, eso lo tengo claro y me encontré en la huella de todas esas mujeres, fue un proceso duro, un proceso largo y también me di cuenta de lo cabezona que soy yo misma, que soy muy insistente desde que empecé en la música. Soy una persona súper insistente, cuando algo no me sale, lo intento hasta que me salga, yo creo que hay un auto conocimiento y un auto descubrimiento constante de uno mismo, y no te queda de otra porque te desnudas en cada canción.

Marisa Valle Roso

¿Qué representa para ti venir a México y poder traer tu más reciente álbum y el resto de tu música, tu concepto, tus ideas a un país nuevo?

Marisa Valle Roso: Para mí vamos, es un sueño, lo llevo diciendo todos estos meses que es un sueño estar ahí por primera vez y en Latinoamérica en general. Y es que a aparte, yo soy amante de Latinoamérica, sobretodo porque hubo muchas mujeres también que fusionaban la canción protesta con el folclore, y eso es lo que a mí me me llama, lo que me gusta. Yo siempre tenía muy en el foco a Chavela Vargas, Violeta Parra, que a mí me encantan que forman parte también de mi carrera y que me inspiraron durante todos estos años.

Marisa Valle Roso: Entonces, al final no sé si sabéis que Macorina la escribió un poeta asturiano que se llamaba Alfonso Camín, entonces a final es esa conexión siempre entre España, en este caso Asturias, con México, a través de Chavela. Entonces, por eso me hace tanta ilusión el poder estar ahí con mi música con mi proyecto, porque creo que tiene muchas cosas en común con otros artistas, de mexicanos a los que yo admiro, soy admiradora de artistas actuales como Natalia Lafourcade al final me apetece muchísimo estar ahí.

Y justo hablando de intérpretes mexicanas, mexicanos. ¿Te gustaría en algún momento poder colaborar, compartir estudio, escenario, con alguien?

Marisa Valle Roso: Me encantaría, poder colaborar con un artista mexicano sería otro sueño, porque también es mi día a día yo escucho a esas artistas, las que te mencioné, por ejemplo Vivir Quintana, Silvana Estrada, Carla morrison, Lila Downs, me gustaría hacer una colaboración. Nadie nos limita soñar.

¿Si te vieras con la nina soñadora que fuiste frente a un espejo que le dirías?

La verdad es que siempre fui una niña muy insegura, con muchos sueños, pero que tardaba en tomar decisiones en avanzar. Yo pues cantaba música de tonada música tradicional arrastrada por mi hermano que cantaba, porque sino, yo no hubiese dado el paso. Siempre tenía mi hermano que daba el paso por mí y yo iba detrás. Me tardé muchísimo en empezar a escribir mis canciones porque pensaba que no era capaz.

Entonces, yo creo que intentaría acortar eso un poco antes, quitarme todas esas seguridades que tengo encima, al final la música solo es para compartir, para hacer que la gente lo pase bien y para disfrutar y no hay que tener miedo de nada, ni de escribir, ni de componer ni de cantar lo que sea, entonces me diría un poco eso. Estoy orgullosa también de la de la constancia que tuve siempre, porque yo me acuerdo cuando empecé a cantar, de pequeña en todo ese mundo del folklore se alimentaba mucho de concursos. Entonces, por otro lado, también estoy orgullosa de esa niña que de repente dejó otras cosas de lado, para dedicarse a esto que le gusta.

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